Y esta larga noche que se ha extendido entre nosotros. Mira tú, ya no sé cómo iluminarla. Se me viene todo de golpe sin quererlo, ya no hay nada que puedas hacer, ya no hay nada.
Por Dios que lo intentamos. Lloramos largamente sobre nuestra almohada. Nos abrazamos y juramos que nos veríamos envejecer uno al lado del otro como gemelos heridos gravemente.
Pero el tiempo que no se cultiva es tiempo muerto. Dejamos que una sutil muralla envolviera nuestro dolor y así creímos ser felices cuán torpemente nos engañamos.
¿Es acaso la felicidad unas manos que se entrelazan cuando
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Ai! Laurië lantar lassi súrinen 