Recuerdo, hace muchos años, una tarde de sábado de esas en que lo mejor que puedes hacer es ver alguna película que pongan por la tele, mientras vegetas dormitando sobre el sofá. En esa ocasión dieron una película de la que no recuerdo el nombre, ni quién actuaba, ni casi ningún dato. Era una comedia, una mala comedia. Sólo recuerdo una escena que me hizo cierta gracia. El protagonista, un tipo poco inteligente, cree haber cometido un asesinato. Incapaz de
(Leer más)