Si un día decidiera exiliar todo mí, no podría dejarte fuera de mi pecho. Podría olvidar todos los columpios, las caricias, los castigos; cada recuerdo. Pero si llegara a volverme una dictadora de mi misma, te mantendría en toque de queda, por los siglos de los siglos, debajo de mi corazón.


cabia






