A veces uno cuenta el pulso en la mano muertay el son detenido se va quedando dormidose acostumbra uno, parece que el sopor inunday una especie de tibio sueño termina por seducirno veo, si miro tras las nubes, camélidos cruzando las dunaspero detrás del biombo del suspiro, es seguro que hay deudas impagasy el brazo acostumbrado a detener, ahogar y afligir está siempre de turnoa veces despierto cubierta de abrazos pulposos, dejo abierta la compuerta donde comen peces con linternas
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