Sino.
Por Yerko Bravo
Uno
de ellos profetizó, en la hora de su muerte,
que,
alguna vez llegaría mi redentor.
Jorge
Luís Borges “La casa de Asterión”
Arturo y Esteban corrían despavoridos de la espantosa bestia que los perseguía por todo el laberinto, no sabían como, pero los dioses le habían permitido no toparse con algún pasillo sin salida. En el fondo, sabían que estaban perdidos, ¡Cuidado!, el demonio se asomaba desde el otro lado del recodo, voltearon y corrieron con premura, este se acercaba vertiginoso como si a cada momento fuera más rápido, con una sola mirada (Read more)


