
Hijo mío, te amé antes de conocerte, porque presentí tu existencia y sin decírselo a nadie me llenaste de alegria al saber que ya estabas en mi vientre.
Siempre has estado conmigo, con ese apoyo y comprensión que te brota del alma; aunque eso signifique un sacrificio tuyo.
Hoy, en esta tarde de otoño, recuerdo que has decidido volar cual Juan Salvador Gaviota; y no temo por ti, ni tengo pena, porque nuestros lazos de amor son fuertes y eternos, y debes comenzar tu aventura para encontrar tu propio propósito.
Vuela y vuela alto, alcanza tus metas, nuevos horizontes, nuevos
(Read more)

