
En las últimas opiniones emitidas, hemos indicado las virtudes que debiera tener un líder o quien aspire a serlo. En esta revisión, que ha comenzado hace semana y media, hemos analizado dos de las cuatro virtudes cardinales (las virtudes cabeza o madre, de las cuales se desprenden todas las demás virtudes). Hemos reflexionado aún, acerca de la prudencia y la justicia; hoy es el turno de la fortaleza.
Esta virtud, en buenos términos, es la que se debe tener en cuenta a la hora que el líder intenta situar a la institución que representa y lidera, en el competitivo mundo
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