Del carrete maníaco he pasado a la calma que me ha reestructurado las neuronas y me ha dejado con emociones revueltas.
Uno de mis amigos del carrete exremo se encuentra de viaje de negocios desde hace una semana. Le hice un encargo vanidoso de un brillo para labios, que fue lo primero que compró llegando a NYC. "Qué preocupado" pensé. Me mandó un par de mensajes contándome de lo linda que er la ciudad. Seguimos ese día con messenger, llamadas "ayúdame a elegir a qué museo voy", "mira qué lindo este edificio", todo ayudado por la maravillosa tecnología que
(Read more)


