Hacia un día precioso, el sol
asomaba tímido, estábamos en abril y por fin íbamos a llegar a la casa que
siempre quisimos, apartada de la ciudad, en una urbanización llena de árboles,
parecía el paraíso que tanto se describe en las novelas. El camión de mudanzas
venía detrás de nosotros, iba a ser un día muy trabajoso, pero todo lo bueno
requiere un esfuerzo.
Estábamos rendidos, pero por fin estábamos en
nuestro hogar, era un sacrificio el que íbamos
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