ADIÓS
¡Llegó el otoño! -Pero, ¿por qué añorar un sol eterno si estamos comprometidos en el descubriento de la claridad divina-, lejos de las gentes que mueren durante las estaciones?
Otoño. Nuestra barca surgida de entre las brumas inmóviles se encamina hacia el puerto de la misera, la ciudad enorme con el cielo manchado de fuego y de fango. ¡Ah, los harapos podridos, el pan empapado de lluvia, la embriaguez, los mil amores que me han crucificado! ¡No terminará nunca, entonces, nunca, esta vampira reina de millones de almas y de cuerpos muertos y que serán juzgados! Me veo
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