TIME
Tom Waits no canta, Tom Waits vocifera.
Doblado en un ángulo de casi 90 grados, sacude dos maracas con su mano derecha mientras con la izquierda se aferra al pie del micrófono como si su vida dependiese de ello. Ejecuta su vocal percussion. Resopla. Gruñe. Recita letras en las que las palabras son elegidas por cómo suenan, por el ruido que hacen. Baila. Camina. Marcha sobre el escenario.
Resulta curioso encontrar a Tom Waits en Londres, después de haberlo buscado incluso en Sonoma County. Mientras tanto, mis cuarenta años me han encontrado a mí, y caigo en cuenta


