
La libertad de expresión es un derecho fundamental en nuestra sociedad. En teoría. Tenemos el derecho de emitir palabras y juicios sobre la mayoría de las cosas que se nos ocurre, pero en la practica condenamos de hecho si alguien se pone a gritar “Fuego, fuego” en un cine lleno de gente con el único interés de provocar pánico.
Condenamos también quien miente en un tribunal e incluso condenamos a quien vende galletas de agua en un paquete donde estaban escritas las palabras galletas de chocolate. Esto da la impresión que las galletas son menos importantes que la libertad






