La luna se escondía antes de tí.
Para no tocarte,
para no violar tu eterna pureza
de piel blanquecina
de ojos obscuros
y manos tristes...
la luna se escondía
aunque quería mirarte
solo un poco.
Y te miró
Por encima de las montañas
de los témpanos de hielo
y además, tu rostro
envuelto en sangre
como cualquier otoño,
en el que los dinosaurios crecían
y aquella selva espesa de tus ojos
se abrían
Entonces la luna te tocó
y el Mundo descubrió tu desnudez
La Luna se vió en un espejo

