
Mi abuela me cuenta que,
cuando conoció a mi abuelo, se enamoró al poco tiempo. Es la típica historia de
amor de los años 50, mucho más recatado que los romances pokemones actuales
donde el ponceo reina y la inocencia brilla por su ausencia.
Cuando llega mi abuela con su pololo a la casa, se lo presenta a su madre y abuela. Mi tatarabuela, muy religiosa, le pregunta a mi abuelo si iba regularmente a misa. Para escándalo absoluto, mi abuelo dijo que no era católico, sino que agnóstico. El pánico cundió en la familia.
Conclusión: luego de mucho debatir (Read more)


