Veo las gaviotas
en su lejanía inóspita,
el cielo está mojado
y las nubes advierten su caída,
se sienten pesadas.
El color azul grisáceo
se asoma por la ventana
y pronto,
toca tu espalda,
su frío externo penetra cada fibra de tu forma
llegando a tu sangre,
viajando hasta tu corazón
Y mezclándose en ese compás
constante e infinito,
Esa vida, ese ser que tanto amo ...
abres los ojos,
vulnerables a aquella luz que Dios nos brindó .
para encontrar nuestros pensamientos
Y ese frío que nuestros cuerpos sienten.
nos necesitamos.
Ven, toca mi cuello
reposa en él.
Acércate
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