La guerra de las teleseries se convirtió
en la pelea de papelitos lanzados con lápices, típica de los recreos:
sin importancia, sin reglas, sin un objetivo, sin una línea a seguir y
a más de alguno hasta le molesta.
Recuerdo con nostalgia cuando las TELESERIES de verdad como Marta
las 8, La Última Cruz, La Torre 10, Semidios, entre otras, nos daban un
ejemplo de un trabajo bien hecho, de algo bien pensado, con una trama
principal y tal vez
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