Luego de algunos meses, volví a visitar el clásico Cap Ducal en Av. Marina.
Lo primero que noto al ingresar es el vidrio separador de espacios para fumadores y no. Mesa bien ubicada, excelente vista, relaja el sentirse en un barco dentro del mar, aunque sólo sea una ilusión (no es un barco realmente).
El relajo duró hasta que uno de los mozos llegó a tomar el pedido, mientras le preguntaba por los platos, miraba el reloj como apurado o
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