Bastó encontrarte para sentirme
acogida, aceptada y comprendida.
Bastó escucharte para sentirme
confrontada amorosamente e invitada
a despojarme de mis miedos y mis dudas.
Bastó sentirte cerca
para experimentarnos en resonancia,
conectados y asistida por tí.
Bastaron unas cuantas sonrisas
para sentirme mujer-plena,
desprevenida, inocente y angelical.
Bastó vendar mis ojos
y caminar a oscuras trás de tí
para sentirme maravillosamente segura,
valiente y luchadora.
Bastará besarte y abrazarte
par sentir la paz infinita,
el corazón con alas
y la certeza absoluta
de que es posible vivir sagradamente
cada minuto de mi vida;
y sentir la Eternidad,
y el privilegio
(Read more)