
Señor alcalde de Vitacura:
Estoy en la plaza de la calle Almirante Acevedo, al lado de un pequeño árbol plantado por los vecinos en memoria de un niño que dio aquí sus primeros pasos, pero que un día se fue, cambiando esta plaza por el cielo. ¡Cosas de niños que vuelan!
Los que se quedaron aquí corren, saltan, andan en bicicleta, giran en torno a este pequeño círculo verde en sentido contrario a las manecillas del reloj, derrotando con sus juegos el tiempo frenético de la ciudad.
Todos los días del año, esta sencilla plaza invita a los que pasan
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