Chile es el único país del mundo que utiliza componentes tóxicos prohibidos para reprimir a la población. Investigaciones científicas demuestran que el veneno de esas substancias se puede mantener por años en el cuerpo humano,' causando daños irreparables
Fuente: ChileSustentable
Cuando la estudiante de 14 años, Música Sepúlveda, del primero medio del Liceo Darío Salas, lanzó un jarro con agua al rostro de la Ministra de Educación, Mónica Jiménez, las reacciones no se dejaron esperar. Horas más tarde, la joven declaró a los periodistas: "Se trataba de agua limpia, no la sustancia nociva y pestilente que nos lanzan los carabineros, cuando los estudiantes salimos a las calles a manifestar nuestras opiniones, contrarias a los planteamientos del gobierno."
Lo que Música no sabía era que las últimas investigaciones científicas le dan la razón, respecto al daño que producen en los seres humanos la inhalación de gases tóxicos que provienen de las bombas lacrimógenas.
A lo menos dos componentes venenosos que hoy se utilizan en contra de la población civil de Chile han sido reemplazados por otros en todo el mundo, inclusive en los países en donde se fabrican las bombas; Estados Unidos e Israel.
Pero, el gobierno hace caso omiso de las advertencias de los científicos que han llamado a suspender la compra de éstos y en el peor de los casos reemplazarlos por otros.El científico de la Universidad de Chile y toxicólogo ambiental, doctor Andrei Tchernitchin, formuló una grave acusación, al semanario "El Siglo":
"Los elementos con que se fabrican las bombas lacrimógenas son abortivos. Además de producir graves daños ala salud, inciden negativamente en los aparatos reproductivos masculino y femenino."
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