
Retiro espiritual
Queridísimos feligreses y feligresas, no feligreses y no feligresas, pecadores y no pecadores, pecadoras y no pecadoras, a todos os digo que me he venido al desierto a pasarme una semana de retiro.
Digo desierto por la arena, pero en realidad estoy en un lugar exquisito lleno de ruidos y bullicios. De sal, playas, agua, turismo, terrazas, niños, más niños, pueblo, jubilados, abuelitos y abuelitas.
Párrafo aparte merece la juventud que medita en este desierto en el que pretendo pasar una semana de retiro.
Sí que hay juventud, con todas
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