Naranjo pobre que llevas,
en tus brazos los amores,
de cien naranjitas frescas,
sencillas como las flores,
deja en mi huerto semillas
para olvidar los dolores.
Naranjo mudo y dormido,
deja tu sombra en mi noche,
abrázame con tus ramas,
para que el frío no toque,
mi corazón derrotado,
para que mi alma no llore.
Naranjo dulce que esperas,
despertar con los primores,
¡Llévate lejos la muerte,
cuando el otoño se asome!
Deja tu aroma en mi casa,
para que el tiempo perdone.
Naranjo negro que mueres,
sin que la aurora se asombre,
deja tu pena naranja,
repartirse por los



