
Todo parece estupendo, el anuncio ofrece trabajar desde casa, tan solo con un ordenador, dedicando una o dos horas diarias de tiempo y con importantes retribuciones económicas. Pero esas ofertas de trabajo, que llegan a las cuentas de correo electrónico o son difundidas en sitios web, pueden convertirse en una perversa trampa para quienes las acepten.
Los “futuros teletrabajadores”, una vez que contactan con el anunciante, completan un formulario para poder acceder al trabajo. No solo rellenan sus datos personales, sino también su número de cuenta bancaria, algo fundamental para poder realizar el supuesto trabajo. Todo parece normal, pero en realidad, quienes ofrecen el trabajo son empresas falsas que pretenden blanquear dinero procedente del phishing, una de las actividades ilegales más frecuentes dentro del universo de hackers y crackers.

