Desde mi punto de vista muy personal, estas dos semanas de movilización social las aprecio con el grado de intensidad que vivimos como movimiento estudiantil secundario y universitario el año 85 al 86. Es decir, sin ánimo de exagerar, se trata de un movimiento ENORME, de extensión nacional, de todo tipo de establecimientos educacionales (públicos y privados), de agotamiento de formas de lucha y creación de nuevas salidas, de máxima tensión hacia los ritmos propios (laborales, familiares, etc.). Sin tener
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