Para guardar y alimentar la naturaleza espiritual de la humanidad, y
para ayudar al desenvolvimiento de la chispa interna de divinidad
dentro de la llama de maestría consciente, la hueste angélica fue
enviada hacia la Tierra, para permanecer al lado de la humanidad,
radiando el amor, la fe, la voluntad del Padre dentro de la atmósfera y
aura de la conciencia Divina y evolucionante en cada hombre.






