Empresas 1.0 ahogan la creatividad de los jóvenes
Dos mundos en colisión es lo que muestra Julen Iturbe en este atrículo.
Por un lado, el mundo de la empresa formal y bien establecida, cuidadosamente diseñada mediante formularios y procedimientos (a los que quizás debe su éxito) que deben ser cumplidos eficaz y eficientemente unos empleados ya demasiado acostumbrados a la disciplina impuesta por la organización.
Por otro lado, los jóvenes empleados (no necesariamente profesionales) que llegan a tratar de integrarse a la empresa trayendo todo un bagaje cultural propio de la era de la información que privilegia el uso de las tecnologías modernas, jóvenes que favorecen las comunicaciones laterales por sobre las verticales y, por sobre todo, con una enorme capacidad de absorber nuevos conocimientos.
Déjeme ser eficiente por favor
Por Julen Iturbe
Lo estamos empezando a ver cada vez con más frecuencia. Una alumna aterriza en una empresa. Llega con su Messenger y su portátil. Llega con su forma de trabajar. Llega con su dirección de correo electrónico. Mejor o peor, es su forma de trabajar. Trae capacidad. Quizá en estado bruto, pero trae capacidad. Y, hasta donde llegamos en esta sociedad "puntoyó" en la que vivimos, trae ilusión y ganas de hacer algo.

