Mafalda se acercó un día a su papá y le preguntó por "sus tiempos". Él, emocionado, le habló de su juventud y de cómo era la vida entonces. Ella, entonces, lo mira y le dice: "Yo creí que me dirías que éstos eran tus tiempos, pero veo que estás ñac".
Dicen que el problema con los años no es que pasen, sino que se quedan; y que uno se va poniendo primero grande y luego, viejo. Tan viejo que ya no trabajas, que pasaste de ser el soporte de la familia, a ser una carga, a veces, una pesada
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