Gonzalo Arango.
Cien años después de Macondo
A Consuelo y Hernando Molina
La leyenda reza: “Si bebes en las aguas del Guatapurí, te quedas en Valledupar; pero si te vas, volverás a Valledupar”.
Esta leyenda se hace verdad si uno bebe en la fuente más pura aún que las aguas del río: el alma vallenata.
Se aterriza en un pequeño aeropuerto de trópico subdesarrollado, vibrante de sol, bajo un cielo color de miel, de luz azul.
En el bar hierve el azogue a 36 grados. Una docena de flores encarnadas, girasoles, abren sus pétalos a la luz, excitadas y acariciadas
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