Los discursos sociales de los últimos tiempos han cambiado y se nota. Se nota digo, porque con sólo dos géneros humanos disponibles lo que haga o deje de hacer el sexo opuesto repercute y los temas se manosean, se estrujan, se debaten, se chacrean, hasta que alguien más lo pone de moda.
El caso de Sex And The City es claro. Una serie que el poco
afortunado con televisión por cable en casa sólo optaba a verlo o muy aburrido
(horario de trasnoche en un poco entretenido canal
