
Es de noche, el viento me advierte de su descanso nocturno, el mar silencia sus travesuras, calma su manto y se prepara para entrar en su letargo nocturno.
Enrrollo las velas, para permitirles un descanso, aunque sea leve, acaricio mi bote antes de tenderme en la cubierta, boca arriba, inhalo profundamente, cierro mis ojos por un momento, necesito recordar la plena oscuridad, súbitamente los abro y la magnífica escena se despliega ante mi, el petreo adorno estelar me brinda su fulgor más tierno, mi corazón en calma disfruta de las oportunidades del tiempo, de la comprensión del clima para aprovechar
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