
Esta semana entraron las luciérnagas hasta las celdas de los presos,. Se abrieron paso entre los barrotes de la ortografía y de las palabras esquivas, para partir, corazones volando, convertidas en estos luminosos poemas.
Estrellas voladoras
Recuerdo que casi toda mi niñez la pasé en Chillán en un pueblito llamado Ñipas.
Recuerdo que por las noches subíamos a un cerro a mirar unos manchones de estrellas.
Recuerdo que en los pies del cerro había una vertiente y ahí andaban muchas lucecitas que se movían como mosquitos con linterna. Ahí por primera vez
conocí esas estrellas voladoras que eran muy hermosas. (Read more)

