Una vieja amiga de juerga... mi polerón de Blondie y la misma Deborah Harry cantándome Atomic, esas fueron mis vacaciones pasadas, donde carretié sin descanso... cuando en mí no existía cordura alguna. Así lo recuerd, al menos hasta antes
de conocerlo. Recuerdo que era una falda, quizás alguna cartera, una polera blanca y el aclamado polerón quienes -además de mis amigos- me acompañaban en este viaje que realizaba cada sábado, rito que inicié en octubre del año 2006, cuando volví a ser libre y quise hacer y deshacer en mi vida -sin ser mal pensados-, pero admito que quise un poco de libetinaje, como lo suelo hacer en mi vida cada cierto tiempo, ahora..., ahora ya no es como antes. Ahora sí creo que que volví a la compostura.
La canción de Blondie no dice mucho en su letra... pero tenía ese cierto efecto en mí... ese efecto que simula a una droga..., eso que me pasa sólo con algunas canciones, que a veces no sé el significado completo de la canción; no obstante, -como mi madre... le doy más sentido a la melodía...- y esas canciones que tienen ese sentido para mí, cavan hondo en mi ser interior... haciéndome sentir agradecida de todo, sintiendo esa compañía celestial y pensando que en mi vida todo está bien, perfecto... y si no... mejorará. Quizás nadie me entienda, pero eso me ocurrió hoy, nuevamente. Mientras oía "Howling at the Moon" de los Ramones, me sentí justo donde quería estar... desapareció el colectivo en el que iba, mi celular con la música se desvaneció y la música se oyó más fuerte como si estuviera en el aire, como si fuera el soundtrack (o la banda sonora, como le quieran llamar) de mi vida... Y la puesta de sol... la vi, en mi. Me vi a mi misma, solitaria; pero feliz.
(Read more)