Don Rigoberto, un escritor para sí mismo que satura cuadernos privados con textos atiborrados de un erotismo finísimo, es el protagonista de una novela de Mario Vargas Llosa que, sin las enormes pretensiones que tienen otros de sus textos, nos muestra parte de la obra de Egon Schiele vista a través de los ojos de un niños de doce años lleno de precocidades.
En esos escritos, Don rigoberto estampa las aventuras eróticas de su mujer, una sensual Doña Lucrecia más joven que él, que explora con su complicidad las posibilidades del placer. En esa exploración ella flutúa entre la amante
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