Ella ya se fue. Ella ya no existe. Ella sigue viviendo, de hecho a esta hora está en el Banco trabajando, pero para mí murió por una estupidez tal que ni yo mismo soy capaz de entenderla. Pero no importa... los cambios son para mejor y todas las cosas nos ayudan a bien.
Me las he llorado todas. De hecho, ahora no lloro porque estoy sentado en la universidad escribiendo, pero cuando me acuerdo lo hombre que me hacía sentir ella, me da una pena y una rabia inconmesurable que sólo Jesús sabe que puedo sentir. No es el hecho
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El padre desesperado no entiende porqué el niño llora, la lluvia que había comenzado como una leve llovizna, ya se ha transformado en goterones gruesos que mojan y arruinan su chaqueta de cotelé recién sacada de la tintorería. Decide correr con el niño a la estación de metro más cercana, sin resolver aún el problema del llanto de su hijo. De pronto la solución llega al momento de bajar las escalinatas del metro, el hombre que vende churros se disponía a cerrar el negocio, tapara la caja de los deliciosos tubitos rellenos de manjar y partir a su hogar antes