
Guitarras que se encaraman en montañas de ruido ronco, estructuras altamente complejas, oscuras voces cavernarias liberadas como lava sonora mántrica. El thrash metal es, posiblemente, la disciplina más hermética de todos los derivados del rock.
Para seguirla hay que entenderla y sentirla. Más que manejar códigos, dejar aflorar y expresar emociones que uno creía perdidas hace cientos de generaciones. Esos sentimientos viscerales que parecen lo más cercano a lo original. Al primer tiempo del hombre. Pero más que implicancias filosóficas, que las hay y muchas, lo que aquí nos ocupa es la alta competitividad de una banda chilena en la
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