La imagen que nos queda del talentoso poeta Omar Cáceres, escritor de intensa pero escasa obra nacido en Cauquenes en 1904, se enmarca dentro de un halo de fugacidad y misterio.
Quienes lo conocieron entre los años treinta y cuarenta, antes de su
crudo deceso, lo recuerdan en términos que aluden de forma coincidente
a su carácter fantasmal.
Volodia decía que lo veía avanzar con la elegancia de un
espectro, Sabella que le dedico el número cinco de su revista Hacia,
agregó que el poeta asistía como entre brumas a la conversación.
Finalmente Miguel Serrano, quien lo conociese de cerca,












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