
Ayer pasé un susto tremendo, ya que mi polola se atoró y comenzó a asfixiarse con su propia saliva. Me levanté rápidamente apenas vi su reacción y me situé detrás de ella para efectuar la Maniobra Heimlich. Por suerte, sé como practicarla debidamente (en dos ocasiones la he utilizado), pero fue tal el ahogo que tenía, que no resultó a la primera, ni a la segunda, ni menos con los demás intentos... parecía ser que más se atoraba. Un miedo tremendo recorrió mi cuerpo y sentí realmente que se iría en mis brazos.
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