Ella ya se fue. Ella ya no existe. Ella sigue viviendo, de hecho a esta hora está en el Banco trabajando, pero para mí murió por una estupidez tal que ni yo mismo soy capaz de entenderla. Pero no importa... los cambios son para mejor y todas las cosas nos ayudan a bien.
Me las he llorado todas. De hecho, ahora no lloro porque estoy sentado en la universidad escribiendo, pero cuando me acuerdo lo hombre que me hacía sentir ella, me da una pena y una rabia inconmesurable que sólo Jesús sabe que puedo sentir. No es el hecho
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