Fue ahí en donde lo encontré, en donde él me encontró, donde nos encontramos.
Veníamos cargados de historias, de fantasmas, alajas y sueños.
Lo miré de reojo, intentando adivinar qué tren esperaría, qué caminos lo habían guíado, cuales serían sus guerras, su nombre.
Él me miraba también, quizás preguntandose como yo, si este encuentro sería una casualidad o eso que llaman destino.
Me han bajado las ganas de fumar, de quemar la espera con humo para llenar mis anhelos. Busco entre mis cosas mis cigarrilos, he olvidado el fuego en algún lugar.
Con sigilio se
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Esperar a que reacciones es lo peor...
Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas,y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos y uno aprende a construir todos sus caminos en el Hoy porque el terreno mañana es demasiado inseguro para planes ...y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.