La balanza de la justicia
por Simón Ergas
Aldonsa Mantequilla, la chiquilla de la esquina, durmió patas arriba y le subió la fiebre. “¡Qué horror!”, gritó la vieja en la mañana al encontrarla derretida. Con Aldonsa untó el pan, tomó el desayuno y así se pagó de todo el alquiler que la niña le debía.
Cuento premiado con el segundo lugar del
concurso de microcuentos organizado por la
Universidad Católica el año 2005.

