Hace muchos años que vengo proponiendo y peleándola, desde todos los ámbitos posibles, por una educación diferente, digna, con calidad, equidad y en igualdad de condiciones y oportunidades para todas y todos. No obstante, y luego de varios gobiernos de la concertación, aún no me lo puedo explicar, pues Chile se ha caracterizado por sostener, a rajatabla, majaderamente, un modelo educativo fracasado, obsoleto, que no resiste más, que directamente NO SIRVE y que nadie se atreve ni quiere enfrentar, excepto los estudiantes secundarios. Al parecer, pues, ninguno de los gobiernos democráticos desea pagar los altos costos que significaría derogar dicho
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