por Nicolás Leyton
Hay muchas actividades humanas que parecen estar armadas de un material inconsistente, pero no por esto son menos reales. Uno de los mejores ejemplos de esto es la poesía, construida con una de las cosas más reales y menos consistentes que existen: el lenguaje. Es por eso que hablar de ella se vuelve, muchas veces, inútil.
Leer poesía es una práctica muy poco extendida entre nosotros: última en los registros de ventas de libros, hermética, críptica, se ha mantenido dentro de las predilecciones de unos pocos. Al mismo tiempo, esta manera de hacer arte cuenta con un prestigio casi único dentro de las diferentes disciplinas literarias, y además tiene el reconocimiento de ser el arte de la creación por excelencia.
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