Muchas veces nos quedamos inmóviles, el tiempo pareciera detenerse y el clima volverse un gélido ambiente hostil.Todos sufrimos de los embates del tiempo, un tiempo que se transforma en el estado de ánimo de nuestras vidas, muchas veces caprichosa y pueril.A veces somos marionetas inertes, nuestras carnes al viento, los latidos petrificados y nos volvemos entes olvidados al tiempo...... ¿Qué tal si lo desafiamos? ¿Qué tal si obligamos a nuestros cuerpos a moverse, a combatir el súbito cambio de ánimos de aquello que llamamos vida?.... El destino siempre está en nuestras manos, así como el inexorable tiempo no es más
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Cuando nos enfretamos a una situación nueva, muchas veces nos da miedo y le damos la espalda a tal desafío.

