No encuentro nada tan irritante como seguir viendo a políticos, diputados y senadores, ampliamente entrevistados en programas de televisión y noticiarios pese al hecho repetidas veces comprobado de que la inmensa, inmensísima mayoría de los ciudadanos los repudia. No representan a nadie. Sin embargo, no sólo deciden nuestro destino sino que además, gracias a la prensa y televisión, se pavonean imperturbables en las páginas de los diarios y en la pantalla.
(Read more)