Dejemos el auto en la casa y partamos en bicicleta al trabajo, o al centro de estudio u otro destino, para celebrar hoy viernes 28 el Día Mundial sin Auto. Al regresar de mis vacaciones, pude ver cómo mis hijos fueron afectados por enfermedades respiratorias que son acentuadas por la contaminación atmosférica de Santiago. Consultando al pediatra constaté que en el barrio alto estas enfermedades afectan a las personas desde marzo hasta noviembre. En los meses más calurosos, la contaminación atmosférica se debe al ozono troposférico, que en Las Condes y La Florida supera la norma más de la mitad de los días del año. Éste es producido por los automóviles, cuya mayor concentración está en el barrio alto.
Muchos culpamos de la contaminación a los otros, pero en el caso del ozono la responsabilidad es nuestra. Una excelente ocasión para demostrar un compromiso por los pulmones limpios de los niños de Santiago es comenzar desde hoy nuestros trayectos en dos ruedas o bien usando el transporte público. El ozono troposférico ha sido ignorado por los santiaguinos, porque no presenta mayores impactos visuales, pero es un oxidante potente que tiene consecuencias nocivas, con efectos perjudiciales en la productividad de los suelos agrícolas circundantes a nuestra capital.
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