Según la ciencia contemporánea no es posible observar a un sistema sin perturbarlo. Por su parte, el gran filósofo budista Nagarjuna decía lo mismo, aunque con otras palabras, hace casi dos mil años.
Como ya señalamos en este blog (ver El yo y la teoría de los skandas), para el budismo el yo, como tal, no existe, ya que aquello que denominamos compulsivamente "mi yo" está permanentemente cambiando y se trata de un simple concepto que emerge en cinco etapas denominadas skandas. Esta forma de "vacuidad" (shunyata) se denomina no-yo (anatmán) y es compartido por todas las escuelas de budismo. En cambio, la doctrina de la "vacuidad" que podemos asimilar a los descubrimientos de la física moderna provienen de una línea particularmente avanzada dentro del budismo, la filosofía Madyamaka, fundada por Arya Nagarjuna alrededor del año 200 de la Era Cristiana, doctrina que sirvió de fundamento filosófico para la principal rama del budismo actual, el Mahayana. En efecto, Nagarjuna fue un paso más allá al negar la existencia independiente (esto es: en sí) no sólo del yo (observador) sino que también del objeto (observado) e incluso de la observación (distinción) misma.
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