Estoy sorprendida, estoy perpleja, estoy anonadada. Este año, llevamos 48 mujeres muertas, por sus parejas, por sus maridos o por sus pololos.
Las degollan, las golpean, las fuerzan, les gritan, las violentan, las maltratan, las encierran, las reprimen, y finalmente las matan. Qué ocurre entre ese hombre y esa mujer, qué problemas de incomunicación, qué sentimientos de incomprensión anida el agresor y qué emociones degusta la víctima.
Dicen que se trata de una noticia construida por los medios y que por eso no tiene tanto valor. No lo creo, y aunque lo fuera, que bueno que los medios pongan en el tapete el tema. Para que se converse, para que se debata en las casas, entre las parejas, con los hijos, con todo el mundo.
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