Estuve una semana preparandome psicológicamente para ir a ver una obra de "problemática compleja" (de acuerdo a los antecedentes que tengo). Llamo a
mi prime parter teatrero para coordinar horas y pasó lo que siempre pasa cuando juntas tres mujeres. ¡Decidieron por mi que iríamos a ver otra cosa! No me tomen a mal, no es un reclamo sino más un fiel reflejo de los tiempos que corren (y siempre han corrido depende a quién le pregunten). Bueno, bajo la premisa de "mejor vamos a reírnos un rato" reconfiguramos destino.
Reconozco que entré a la sala con una sensación prejuiciosa (en el mal sentido de la palabra). No se Uds. pero estoy medio lleno de analizar "cómo somos los chilenos". Para peor los primeros minutos de la obra mantuvieron el tufillo aquel. Sin embargo, un par de tallas buenas (y nuevas) y la cosa empezó a mejorar. De ahí en más me reí... harto. Por ende, la recomiendo... harto.
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