
La incursión en Ecuador es una violación de la soberanía de ese país y la masacre en el campamento una abominable violación de los derechos humanos.
Un reciente editorial de El Mercurio es, pese a lo bizarro de la afirmación que sigue, representativo de la opinión generalizada, explícita y encubierta, de gran parte de la prensa chilena. Gira el escrito del 24 de marzo sobre la incursión militar colombiana en Ecuador y hace un recuento de lo que ha pasado desde entonces a nivel político y diplomático. La resolución de la OEA, dice, reafirma "la vigencia de los principios consagrados en el derecho internacional, del respeto a la soberanía, de la abstención del uso o amenaza de uso de la fuerza, y de no injerencia en los asuntos de otros estados". Destaca el rechazo a la "incursión de fuerzas militares [...] en territorio ecuatoriano" y el compromiso de los cancilleres de combatir las amenazas a la seguridad que representan grupos irregulares.
El autor lamenta luego que no se mencione en dicha resolución explícitamente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y que no se acepte la clasificación norteamericana de esa organización como terrorista, que, según el editorialista, es una clasificación que utilizan algunos miembros "relevantes de la comunidad internacional". Y lamenta también que no se denuncie el apoyo externo que recibirían las FARC.
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