
Como todos los días sábados en la mañana, fui a la feria a comprar verduras y frutas, que se instala a 3 cuadras de mi hogar. La uva estaba muy sabrosa.
De regreso, mientras venía caminando con las compras, pasó un vehículo, un hombre, una mujer y un niño; al parecer una familia. Al pasar ella me gritó: “macabeo”
Iba tan ensimismado en mis pensamientos, que no reaccioné, no le dije nada. Después reflexionaba en sus palabras. Lo primero que se me ocurrió es: “es envidiosa, porque no tiene una persona que la ayude compras de la casa”. Más en

